El aprendizaje del español como lengua extranjera se estructura siguiendo el Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas (MCER), el estándar internacional utilizado para describir el dominio lingüístico y establecer objetivos de aprendizaje.
El MCER divide el aprendizaje en seis niveles progresivos, agrupados en tres grandes categorías: usuario básico (A1–A2), usuario independiente (B1–B2) y usuario competente (C1–C2). Cada nivel implica desarrollar nuevas competencias comunicativas, ampliar el vocabulario y mejorar la capacidad para interactuar en contextos personales, académicos y profesionales.
Las horas necesarias para avanzar entre niveles son orientativas y representan tiempo acumulado de aprendizaje guiado. La progresión real puede variar según la experiencia previa, la exposición al idioma, la frecuencia de estudio y los objetivos personales del estudiante.