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La ciencia confirma que no hay edad para aprender idiomas

Muchas personas cuentan con la fortuna aprender varias lenguas extranjeras desde la niñez, pero hay adultos que no han aprendido y no conocen otro idioma más que el materno. Para estos tenemos una buena noticia: la idea de que hay un límite de edad para aprender lenguas extranjeras es un mito popular, hoy la ciencia ha demostrado que nunca se es suficientemente viejo para aprender un nuevo idioma.

Existe una creencia de que es mejor aprender diferentes conocimientos disciplinarios, como los idiomas, cuando se es joven, porque el cerebro funciona mejor cuando todavía se tiene una óptima memoria y capacidad cerebral y además, aprender de joven te abre la puerta a más oportunidades laborales de cara al futuro. Si bien es cierto esto último, sobre lo primero se tienen dudas: el cerebro no es tan rígido como antes se pensaba, por lo cual se pueden aprender ciertas cosas tanto de jóvenes, como de adultos.

 

La pregunta es ¿es posible para una persona adulta, incluso anciana, poder aprender un nuevo idioma desde cero? Y la respuesta es: ¡sí! Nunca es tarde para comenzar y aprender nuevas formas gramáticas y relacionar diferentes sonidos fonéticos. De hecho, hay quienes sostienen que, dada la experiencia que brinda la vida, es incluso hasta más simple aprender un idioma cuando se es adulto.

 

Pero estas no son simples especulaciones, sino que han sido confirmadas por estudios científicos que verifican que el cerebro es plástico y cambia a medida que se lo ejercita. Hace solo algunas décadas, se creía que las estructuras y funciones cerebrales se desarrollaban hasta cierta edad, y luego quedaban inalterables. Sin embargo, hoy se sabe que el cerebro puede cambiar y establecer nuevas conexiones de acuerdo a las actividades que se realicen.

 

Así lo demostró una investigación del Department of Cognitive Neurology, que analizó la materia gris de unos taxistas londinenses, que tras años de conducir sus autos se demostró que tenían un mayor volumen de materia gris en el hipocampo, encargado de la memoria espacial. Este estudio representó una revolución para la ciencia y un nuevo enfoque hacia los estudios neurocerebrales.

 

El aprendizaje de idiomas se relaciona directamente con la neuroplasticidad de los cerebros, por tanto, a la hora de aprender una nueva lengua, el cerebro se ejercita al punto de comenzar a generar nuevas conexiones. También se realizó un estudio a adultos que aprendían chino,  donde se demostró que, tras varias lecciones y tiempo de aprendizaje, las personas tenían una mejor cohesión de la materia blanca del cerebro.

 

Queda demostrado así, que la idea de que solo los jóvenes pueden aprender idiomas, es un mito: toda persona que se dedique de manera responsable a conocer una lengua extranjera, puede lograrlo, sin importar su edad.